jueves, 15 de mayo de 2008

Agonía urbana

Agonía agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.
Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades,
la guerra pasa llorando con un millón de ratas grises,
los ricos dan a sus queridas pequeños moribundos iluminados,
y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada.


Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo
por vena de coral o celeste desnudo.
Mañana los amores serán rocas y el Tiempo
una brisa que viene dormida por las ramas.

Ferderico García Lorca, fragmento de la Oda a Walt Whitman