martes, 28 de marzo de 2017

"Ahí la tienen: Miss Victoria..."

Ella es Victoria Spivey, "the queen of the blues", decían de ella; la mujer que llegó a montar su propia discográfica, a su nombre.
Aunque hay artículos interesantes sobre Victoria, la Wikipedia arroja solo OCHO LÍNEAS -que replican las de otros artículos, coma a coma- sobre su vida y obra. En inglés, puede accederse a un poco (sic) más de contenido. Por eso la elegí, junto a otras mujeres del blues, para nuestro Cuaderno de blues & spoken word que homenajea a figuras relevantes del blues; si bien el trabajo realizado con ellas fue más arduo, por haber sido condenadas al olvido, en muchos casos. Y eso que, en el caso de Victoria, compuso canciones, fue pianista y cantantes y en su haber constan más de 1500 canciones. De ella, también, hablaremos este jueves en Huelva, en el 1900 Company bar.
En estas imágenes, aparece junto a un jovencísimo Bob Dylan, a quien apoyó


Con Louis Armstrong, quien la admiraba. 
Uno de sus vídeos: https://www.youtube.com/watch?v=5lXV96VwnVY Un montaje a partir de uno de los ensayos de nuestra banda:
Su discografía completa, aquí:

sábado, 25 de marzo de 2017

Blues & spoken word en la Casa Museo del Pintor Amalio



Fragmentos de nuestra actuación el pasado viernes en la Fundación Amalio, Sevilla.

Purple Snake Blues, con Fau Trujillo, Juanma Meléndez & Lola Crespo

lunes, 30 de enero de 2017

Ciclo de blues en La Carbonería

Ven a recorrer parte de la historia del blues. Ven a nuestro cruce de caminos. Siéntate a la sombra de Robert Johnson e imagina a Johnny Winter escuchando a Bessie Smith, o a Rosetta Tharpe jugándosela con la Purple Snake Blues Band de la mano de Lola Crespo (voz y textos), Fau Trujillo (guitarra y voz) y Juanma Meléndez (armónica).

Dónde: La Carbonería (entrada por C/ Céspedes)
Cuándo: Sábado 4 de febrero a las 20.00 horas.
Entrada gratuita.
Duración aproximada: 45 minutos.
Organiza: La Carbonería S.L.






martes, 17 de enero de 2017

E pur si muove

video

-Últimamente, todo va demasiado rápido, aunque no pase nada-, dice Beatrice, cansada de pensar que la construcción de Bomarzo se demora por culpa de aquellos hongos que han aparecido, de la noche a la mañana, en aquellas rocas del jardín. Y ahí está el Universo, piensa, lleno de acrobacias, repleto de posibilidades, mientras sus leyes están ya escritas. Galileo pide agua desde la celda que es ahora su casa. Unos años antes, Copérnico soñó que alguien le construiría unas alas de fuego. Pero Leonardo no tiene tiempo que gastar. Ha suscrito ese nuevo contrato que le trae de cabeza, y por ello está enfrascado en una nueva forma de pintura al fresco, -muy consistente-, dice, que, sin embargo, no durará más que el tiempo que tarda un cometa nuevo en recorrer un par de órbitas.
El horizonte, preso de sí mismo, tiene las manos atadas a la espalda. Se sabe ficción, que no existe, aunque sea, y se obliga a la ceremonia de la rotación. E pur si muove. La tarde es un derroche de cielos, un cuadro inacabado de Artemisia Gentileschi. Ella sabía que Piero della Francesca tenía una extraña forma de contar las monedas, pero que le daría la solución para imaginar aquel arco triunfal por el que, luego, podría atravesar la historia hasta llegar a los pies del paciente inglés. -Arderemos cuando el sol sea el centro, -se jura Beatrice-, y estaremos en primera fila.
Imagen: Progressive paradise, obra de Trash Riot

martes, 13 de diciembre de 2016

La última voluntad de Jeanne Baret

Este es el texto que Ana Alvea creó para dialogar con "La muerte sobre un caballo pálido", allá por la presentación en la Feria del Libro. Y es una preciosidad.


La última voluntad de Jeanne Baret 
(exploradora francesa, 1740)

Hace años llegué a Isla Decepción disfrazada de hombre. Soñaba con navegar y dar la vuelta al mundo, en algo más de ochenta días. Aspiraciones vetadas  para cualquier mujer de mi tiempo.

Con Ana Alvea en la Casa del Libro.
En mi travesía he descubierto muchos prodigios. Y entre ellos, a los habitantes de esta isla: Los domadores de fuego. Desde pequeños se adiestran para convertir  las llamas en agua, cuando la hoguera es avivada por el Viento de la Discordia, que la empuja a propagarse por todo el bosque para que arrase  la isla. Si algún crío no lograra amainar con su corazón un incendio, el Consejo de Sabios Ancianos clama entonces a la Diosa de la Lluvia, para que en dádiva, se derrame sobre ellos. He aquí el secreto de su paradisíaco paisaje: no conocen la destrucción, ignoran el fatídico daño del fuego enfurecido sobre la fauna, la pureza del agua o de la atmósfera, sobre su propia tribu.

En esta pacífica isla quisiera vivir mis últimos días. Bajo este sol, en el calor del fuego amigo.

Lejos muy lejos
del infernal ruido de los videntes.