miércoles, 4 de junio de 2008

Poesía textil (y fluvial)

Tuve frío
y llegaste para
abrazarme
con palabras a medida.
Pero no fue suficiente.

Entonces desbarataste la realidad
para incendiar las pausas
y arroparme
con los signos de un alfabeto nuevo.
Tampoco bastó el intento.

Trajiste mil acentos distintos
para tejer cien texturas amables
y arrojar de Babilonia
unas líneas de la palma de mi mano.


*****

Pero
no existe
el tapiz
capaz
de abrigar
al río
que,
por contra,
es
y será
frío.


*****