domingo, 3 de agosto de 2008

Gestos

Atendía, con la inteligencia segura, metida en el bolsillo de la frente. A su lado, el incrédulo, al que se le hacía algo grande la ocasión pero, no por eso, renunciaba en su empeño. Más allá el que repasaba, para ordenar el silencio que barajaba la cabeza, capaz de mover en el mismo instante el lápiz que condenaba al olvido a ser siempre un necesario recuerdo. Y detrás, porque así lo quiso la casualidad, ella habitaba en el cansancio, disfrazado de espera, para escapar por aquella puerta que conducía el presente al día siguiente...
Porque la educación sigue siendo imprescindible para romper el círculo de la pobreza,
porque el mar se llena de motivos para creer que otro mundo es posible.
Porque sé que sois futuro aunque con vestidos empeñados
por otros que creen que la ropa puede abrigar el alma...



La foto está hecha hace ocho años, en Burkina Faso, el país de los hombres (y las mujeres) dignos/as.