sábado, 26 de enero de 2008

Grilleras en venta

No sé cuánto podría haber de mí
-si se diera el caso-
de grillo, de sumisa esclava,
de indefensa y de fácil presa.
No sé cuáles son las fronteras de mis límites,
ni cuánto miden,
ni hasta donde acostumbran a extenderse
cuando dibujo los días, sembrando
la cotidianeidad desde cerca.
Y sigue habiendo tantos que se empeñan
en encerrar las formas en otras formas,
la luz en ideas ajenas,
la naturaleza entre pajareras huecas,
los cantos en cafeteras de cristal,
los peces en las neveras, y los nidos,
ay, los nidos...
en las hormigoneras.
No sé para qué sirve
hacer gritar a la tierra.