miércoles, 11 de marzo de 2009

Ea..

Te pasas el día
encapsulando nubes,
acariciando el teorema de Pitágoras,
midiendo las posibilidades de "ene"
cuando el límite tiende al infinito,
considerando que si "equis" es igual
o mayor a cero y tal y cual...
Y entre probabilidades
llegas al principio de la incertidumbre dichosa
y de sus malditas leyes
cosificadas como un alfabeto
(qué más da si es alfa u omega).

Y yo te dejo...
te dejo que sopeses la tangente
como inicio de la simetría;
y que sumes en el desayuno
tantos logaritmos neperianos
(y la madre que te parió)
antes de darte cuenta de que
(deja ya la calculadora)
yo soy tu proporción áurea.

Ea.