sábado, 19 de septiembre de 2015

Poetas con La Carpa


No perder la calma aunque el vendaval
No perder la calma aunque el vendaval.
No perder el vendaval aunque la calma.




7.30 de la tarde. Calle Levíes, La Carbonería. Puertas abiertas fuera del horario habitual. 


Manuel, un "poeta de la calle" hace tiempo junto a la plaza. Fuma medio cigarro que ha guardado de otras caladas. Trae poemas, historias de la Radio y se presenta él mismo al encargado del bar como poeta invitado "porque yo vengo a recitar". 

Vamos con un amplificador en mano, cajas de camisetas, un cuadro que abraza la esperanza, bolsas de libros y poemas, un canasto de cerámica y un inmenso carro de supermercado -"que qué suerte encontrarlo, porque aquí ponemos nuestras cosas, las mantas, el cansancio y la vida"

Sergio nos entiende, nos cuida, nos dispone, nos acomoda, nos acoge: "Aquí el carro, sí, sí, aquí dentro; la bicicleta sin frenos, junto a la barra; el servicio, al fondo a la izquierda, pero justo aquí tenéis otro más cercano". 

Esto es la Carbonería. La Casa de Sergio y de Pisco; la Casa que María José Collado organiza.


Y vamos llegando todos, hasta los que no pudieron, pero quisieron. Allí estuvieron, verso a verso, Ana, Manuel, Carolina, Mabel, Pepi, Lola, Rocío, Daniel, Isabel (con su guitarra), Iván, Carmen, Paca, Marcial, Luis Miguel, Pilar, Lagarder... Poetas a los que David acompaña a su paso, a los que regala breves composiciones que improvisa mientras escucha. 



Allí quedó la palabra solidaria, hecha Carpa y calle, y acera, y ruido. Allí  los palos de una Carpa. De La Carpa que somos todos, codo a codo, al lado.



Nunca antes había visto participar en un recital de poesía a personas de la calle, a tantos "sin techo". Compañeros, activistas, vivos. Los Nadies que todos somos. Los que hoy vamos a la Calle Torneo, frente a la gasolinera, a decir con mantas, cariño, abrigo y denuncia "Carpa ya".











#YoSoyLaCarpa