viernes, 9 de diciembre de 2016

Me pronuncias...

Me pronuncias. Soy tormenta que crece y muerde tu nuca.
El dolor naufrago de todos los faros en el crepúsculo.

Con la primera brisa han llegado cargados de hombres rotos los pájaros,
sucios como trapecios sobre el océano.
Bandadas amarillas como cometas en la arena,
Juan Cuevas ante el escaparate/fondo marino de "La Beni"
quebradas por los anfibios
que lloraban entre nuestras piernas.

Aún bebe el dolor del cristal
donde Noche marchó a mendigar.

Me callas. Y es de alga tu huida.
Tan roja la amapola que pisas.

Desde aquí sólo escucho
el color vencido de las viejas ballenas,
trazo mapas desordenados
al amanecer,
espero que la brújula señale
el camino de los cordones desatados.

Aún tarda la lluvia
en borrar las encías de las caracolas.
La madera tiene memoria de buzo.
Hay otro mar donde podremos
Negar el agua que nos unió.

Te nombro.
Como un planeta desorbitado,
como a los insectos que duermen
en el dorso de mis manos.
Desde el asombro te nombro.

Quedará el agua
y su memoria desbordada.
Las geometrías desaprendidas
en la esquina de los días.
El humo donde ardieron
todos nuestros barcos de papel.



Juan Cuevas, Sevilla, 2016 (para La muerte sobre un caballo pálido)