martes, 8 de enero de 2013

Habitar la huella



Habitar es palabra y huella. Es conocer y re-conocer, pasar y re-pasar, recorrer, comprender. Es construir.
Me construyo y reconstruyo cada año, cada segundo. En color, en luz, en rincón y en tierra.
El tiempo deja de ser visita, aparición, ropaje.
Me conduzco y me reconduzco hacia lugares que siempre son los mismos, que siempre cambian.




Cada enero acudo al musgo que crece en la orilla del río y en la piedra que se sabe tierra. Cada año, me asombra, de la misma diferente manera, su forma de hacerse, de ser-siendo. El paisaje me hace orilla y me aloja en la miniatura de su existencia. Me hace un hueco entre sus láminas conocidas y nuevas, me reconoce en mi asombro, me habita en la memoria de este verde que se construye nuevo.




Y lo toco y me sé ante lo sagrado. 
Y me hago nombre, viento, nada.

Me digo y  me oigo.
Y escucho.
Y me deshago.
En la misma huella nueva.



(La composición que acompaña este vídeo es de David Postigo)