lunes, 7 de noviembre de 2011

Naranja


El mundo se vuelve de color naranja cuando las Personas libro narran las aventuras o desventuras que encierran los pasajes elegidos. Es entonces cuando las llamas del fuego dejan de devorar los libros. Es entonces cuando, en menos de una hora, la literatura habita en el cielo de la boca, que viene a ser lo mismo que decir en el océano de la vida. Y allí, de las ascuas, nacen esos fragmentos que, más allá del género, se convierten en poesía. Porque si habitar el mundo es nombrarlo, disfrutarlo es compartirlo.