recogiéndome
recogiéndote
recogiéndonos;
conjugando un viernes
bisílabo
a dos.

Ay... ay... ay...
Hay... amores difíciles ¿pero acaso hay amores fáciles?
En la Tetería de la calle San Luis (Sevilla) el grupo de poesía escénica La Madeja presenta el montaje INCOMUNICA2.
Cabaret poético, versos a gogó, una coral gramática dirigida por una profe estricta, una telefonista borde a la que no le gustan nada los "poetas de mierda", espejos rotos, traca final, baño de confetis...
Y además presentaremos en primicia-primiciosa y pondremos a la venta nuestras bonitas (y supersexys) visupoemadecamisetas...
Te esperamos...
La hora de nuestro encuentro de la poesía es a la 20 h de la tarde
en la sede de la Fundación,
c/ Zaragoza, 36. Sevilla"
La sevillana María González, más conocida como María Fulmen por su librería feminista Fulmen en la calle Zaragoza, dejó un importante legado de vida y muerte que un grupo de mujeres valientes y comprometidas abrazaron y continuaron.
María fue una luchadora por la democracia, defensora de los derechos de las mujeres y una feminista reconocida a la que concedieron el premio Meridiana en 1998 por su labor de difusión del pensamiento feminista. Su único libro de poemas se titula «Entre cuna y cama». También se ha dedicado una calle de Sevilla a su memoria.
Antes de morir, María dejó ante notario sus pertenencias, su casa y su libreria en herencia a una fundación de mujeres que llevase su nombre y que se dedicase a potenciar la creación femenina en las distintas ramas artísticas y a promover todo tipo de iniciativas que posibiliten el avance de la mujer en la sociedad.
En la actualidad, tras el laborioso principio, pues hubo que rehabilitar la casa y sacar adelante un proyecto difícil, la Fundación María Fulmen lleva cinco años funcionando y entre las distintas iniciativas que han sacado adelante se encuentran un concurso de narrativa corta y otro de poesía para mujeres, cuyo premio es la edición de la obra.

...y yo atrasaba el reloj
para que no llegara tarde
el próximo aguacero,
mientras corrían cuesta abajo
todas aquellas palabras
resbalando
como la piel
camino de la esquina
en la que se cruza el aire
antes del vendaval.