martes, 19 de noviembre de 2013

Los Árboles huérfanos siguen en Montequinto

"Decir bosque...
el miedo no es quedarse"

Cuando digo noviembre, digo Biblioteca de Montequinto. Es así.
Tal vez por eso sigan las acuarelas de Aure Gallego expuestas en la Biblioteca del Centro Cultural durante todo el mes. Una excelente oportunidad para verlas.

Tal vez nunca haya inaugurado un bosque, pero allí tengo mi casa, porque allí "me conocen por mi nombre", aunque sea espiga rota, color imperfecto o rara avis nómada.
O luz imprecisa




Allí quedó la luz perdida de un otoño huérfano.
La luz incoherente.
La luz vacía.
La luz plena.
Si preguntas dónde es dónde
la respuesta es raíz.
Y que amanezcan los azules que puedan en la sombra.
Que cruja el día que no es día.
Hasta quebrarnos.
Hasta quebrarse.

Y vivir.

Nuestro agradecimiento a la pintora María José Barrera y al poeta Enrique García por su presentación, al genial Héctor Infante, nuestro violinista de cabecera, y al público que nos acompañó. Gracias, también, a las personas que desde la Biblioteca trabajan para que cada paso sea un gesto, una huella en la página del día a día.



 





 










Fotos: Biblioteca de Montequinto.

lunes, 28 de octubre de 2013

"El Edén alberga la primera palabra"

"... aquí estoy, el compromiso me trajo"
Fernando Mansilla

"Me gustan los árboles. Mucho. Todos. Me gustan los libros. Todos no. Pero casi todos. Y este libro me gusta mucho. Tanto como un roble. Como un castaño (...) un libro con tacto y olor y estupendo prólogo de Dolors Alberola", dice Fernando Mansilla.
Atrás quedaron la exposición e inauguración de la obra Aure Gallego y sus acuarelas en Red House Art & Food, uno de los bares culturales más modernos de Sevilla (si no el más moderno). Allí echó raíces nuestro bosque de orfandad que, a estas alturas, crece en el perfil de todos los márgenes para convertirse en el centro del mundo. De nuestro mundo.
 
 
 
 
Y sentimos gratitud hacia Cristina y Álvaro, de Red House, por su interés y apoyo; hacia Borja de Diego y Enrique García, por divulgar nuestro trabajo en El Giraldillo y en Sevilla actualidad; hacia Dolors Alberola y Domingo de Dolors, por acompañarnos desde la distancia; hacia Héctor Infante, por quebrar la atmósfera vintage del mejor sueño postmoderno; hacia Marga Flores, por sacar horas de su tiempo para apretar los tornillos de esta colección de "versos crespos y acuarelas aures";  hacia los amigos y amigas que nos acompañaron. Gracias a ellos, Árboles Huérfanos amaneció menos huérfano:  "Gracias, poetas, sonetistas, pintores, filósofos, monjas, rockeros, modernos, travestis, ateos, locos, acuarelistas, libreros, camareros, violinistas, brujos, borrachos, abstemios, bibliotecarios con alma, terapeutas, papás, postmodernos, ciudadanos libres...". Y, cómo no, gracias, Fernando Mansilla, auténtico maestro de ceremonias, comprometido -sofá incluido- con los autores.
 
Próxima estación: Centro Cultural Biblioteca de Montequinto, viernes 6 de noviembre, a las 20 horas.



lolacrespo&auregallego
Árboles Huérfanos

domingo, 15 de septiembre de 2013

Ahora, que estoy ciega

"Naciste en enero", me dijeron,
cuando el frío hacía tiritar esta parte del mundo. 


Ahora, que estoy ciega, recuerdo haber tocado el alma del otoño, el porvenir de la gratuidad, haber barrido nieve en el Ártico. Me recuerdo escalando sin manos y volando sin alas cuando me llamaba pájaro, aire, aquí, cerca, soy. Me recuerdo alcanzando la cima en el mayor de los secretos, para salvar el paraíso de los intrusos. Haber sido domadora de sombras un domingo de hospital, dar tabaco a los mendigos, aprenderme sus nombres, desprenderme del mío, abrazar un árbol. Sentir la fuerza del tornado antes de llamarse tornado. 
 Recuerdo haberme prometido que nunca miraría para otro lado, que la templanza sería mi guía, que el reto de los ojos del acantilado de cualquier invierno no podría nunca con la luz de todas las mareas que traigo en los párpados. Que sería faro para los pasos rotos, que no construiría vendavales sin motivo, y que toda el agua mansa de los ríos estaría templada en mis pupilas. 

Recuerdo haberme dicho que no habría destino más poderoso que el hoy, ni lluvia capaz de mojar la palabra esperanza. Ahora que estoy ciega, recuerdo...

Fragmento del texto "Ahora que estoy ciega"


Detalle de la acuarela "La esquina de los días", de Aure Gallego.

martes, 10 de septiembre de 2013

Entrevista a los Árboles Huérfanos en Cronopios

Los Árboles Huérfanos acaban de salir de Cronopios, el programa de radio (Radiópolis) que, desde hace tres años, ha llevado Enrique García llenando de poesía, reflexión y mirada crítica las tardes de estos viernes de café. Allá que fueron el color de la acuarela de Aure Gallego y la tempestad del poema de Lola Crespo en la edición Depapel (Córdoba, 2013). 
El árbol que se sabe árbol y la luz del bosque. También, de fondo, las ganas de volver a disfrutar de Héctor Infante y de sus composiciones y las palabras del prólogo de Dolors Alberola. 

Próximas estaciones huérfanas: el otoño (y sus nidos abandonados) en el Ateneo Mairena y en la Biblioteca de Montequinto. 

Bienvenido seas, Septiembre.


 









lunes, 2 de septiembre de 2013

Apuntes para un náufrago

Primero, tras el despertar súbito y la parálisis del cuerpo, respirar.
Oír el crujido de las maderas que aún cimbrean cerca. Oír el mar, si es que hay mar.
Oír el viento, si es que hay viento. Oír (escuchar) el corazón propio. Reconocerse en el latido.
Confundir el corazón con la madera, que a su vez se confunde con el mar, que a su vez parece viento; viento que te devuelve el latido.
Tocarse los ojos sin tocarse. Protegerse de la luz arrojándole el miedo.
Una vez protegido, considerar la fortuna de saberse herido en medio de la vida.


Fragmento de una obra de Aure Gallego.
Corazón latente

domingo, 18 de agosto de 2013

Cuaderno azul


"El estruendo que antecede al huracán.

Todo eso estaba en mí"





Esparcir vida.
Concentrar belleza.
Soplarle a la muerte seca
el blanco (o el azul) salpicado de aire.




Algún día te hablaré
de la orilla de la noche.




Hay vidas de vidas, cuadernos para vidas, sinvivires para vidas, gatos muertos en vida. Y más cosas.
Hay una mujer que sonríe si recuerda que te recuerda, si sabe que por uno de tus brazos es capaz de resbalar la noche (ella lo ha visto), aunque no haya brazo, o espalda, y sea de día cuando se acuerda que te ha buscado cuando las cosas que no existen parecen tener forma de aire, acera, lluvia, aspirina o certeza.
Hay una mujer que sonríe ante un congelador vivo, ante un reloj de hora perfecta -cruje el día que no es día- y ante unos ojos turbios; pero no se asusta, porque le devuelven el extraño ruido de una tarde de viento que, esta vez, no se ata al pelo, sólo lo desordena, lo justo par poder entender la letra -también desordenada a conciencia- de un loco que tiene una revolución pendiente. Y, cosas de ilustrados, las revoluciones tienen sus horas y un libro miniado que también incluye el perfil de cualquier costa.
También hay un puente romano (obra pragmática donde las haya) que se ríe a carcajadas viendo que empecé a escribir este texto hace media hora, antes de las interrupciones del teléfono, dos visitas y un mensajero. Vuelve el conejo de Alicia. Me dice que no hay prisa. Aunque me ha preguntado si sé si estás despierto.

[Esa mujer tiene ganas de apresurarse contigo]



"No sé qué cielos habrás visto"




Había que transitar por las preguntas. Porque todo era un medio para ser feliz.
Los gestos del amor son sencillos. Hojas secas, tal vez.
Y una luz por esperar.



Cuaderno azul.Textos sobre acuarelas de Aure Gallego.
http://www.flickr.com/photos/auregallego/