lunes, 12 de mayo de 2008

Una docena de uvas rosas

Facilito, para que no te atragantes:


Ya
no
eres
la
ciudad
a
la
que
se
dirigen
mis
pulsos

sábado, 10 de mayo de 2008

IV Plumier de Versos

Quisieron la casualidad y las palabras que hubiera un sitio para mis letras en este Plumier de Versos.

Agradezco a todos/as vuestro cariño, vuestros abrazos y vuestros aplausos. Es verdad que este premio ayuda a no saberse tan sola en el alfabeto; a entender que tus vocales son las de otros que se miran en ellas y se hacen cómplices de mensajes que crecen en otros itinerarios.

Muchas gracias por acompañarme esta tarde.

Os dejo un poema que va incluido en el poemario y que saldrá publicado en el otoño:

Ausencia y memoria


Le he pedido esta noche a la memoria
que duerma sola. Me ha mirado perezosa y con
ironía, se ha despedido con un “hasta luego”.
Antes de irse, ha serpenteado juguetona
sobre las sábanas de la cama para colarse,
de un salto, en el cajón de un mueble cercano,
que estaba medio abierto. Estoy tranquila
porque la veo buceando entre fotos, carnés,
algunas notas viejas, lápices sin punta
y un reloj sin segundero.

Ahora, sin memoria,
no sé cómo llamarte,
ni sé como desearte.
Y sin memoria, necesito que vengas
para que me acaricies el pelo,
para besarme en la espalda,
para leerme un poema,
para que me dibujes dos cielos,
y me digas, sin memoria,
quiénes somos y qué queremos.




MUCHAS GRACIAS A TODOS/AS.

viernes, 9 de mayo de 2008

miércoles, 7 de mayo de 2008

La sintaxis de la imagen II

Vídeo editado y subido a youtube por Saray Pavón (genial como siempre). Yo solo puse los fogonazos y dos miradas.

Gracias, Saray!!!


Madrugada (II)

Me duelen los pies y el paladar
porque no he encontrado un jazmín discreto
donde posar mi alma
ni unas manos que acompañen,
con soplos de limones frescos
una canción que te he cantado en silencio,
entre un bullicio urbanita,
moderno y antiguo,
natural y travestido
modelado a base de golpes casi fascistas,
que, al unísono,
hacen desfilar al ser como aquel animal
salido de las cavernas:
dando un grito vacío,
insoportable para la música que tengo,
porque asusta a la conciencia y la repliega.

Y he cogido el primer vuelo que partía
(ha sido anunciado por megafonía en varios idiomas)
de este aeropuerto de sombras que deambulan
para reencontrar la luz tenue que
desean también las polillas.


Acabo de llegar y...
voy a vestirme de Lorca,
o de Góngora,
o de cualquiera que me apetezca
para dibujar mis sueños.
Me da igual cantarle a una bujía que a un bujío,
me da igual, pero..
¿sabes?
soy barroca,
(sí, has leído bien: soy barroca).
Vuelve a leerlo:
soy barroca
y soy renacentista,
y soy gótica,
y soy primitiva,
y soy degenerada
(entiéndase, como los nazis llamaban
al arte expresionista y moderno al que aborrecían),
y soy románica,
y romántica,
y soy modernista,
e impresionista
y soy varios neos
y varios ismos
y varios pos(t)
y varios pre
y soy contrarios que se complementan.

Y porque soy todo eso y más,
y a veces nada,
no me llamaré de ninguna manera,
y no me importa que no me den nombre.
Tampoco me importa que no me (re)conozcan
ni que me aplaudan
ni que me sonrían
ni que me llamen para ser palmera
(también soy flamenca de Flandes)
de cualquier alguien que no sabe contar hasta tres.

Porque, en realidad, en este momento
son pocas las cosas que me importan
y tú estás entre ellas.

lunes, 5 de mayo de 2008

Una pregunta

¿Por qué son tan cortos 60 minutos?

Estoy mareada de mareas y mares... Ahí va un vómito a palo seco, sin filtros...

Pon tú la música.




jueves, 1 de mayo de 2008

El árbol que habita en mi casa


El árbol que habita en mi casa ha crecido, conmigo, casi sin darme cuenta.

Está arraigado en el nido que ha enredado entre mis fronteras, en el espacio cedido por las láminas de bronce que acurrucan, junto al terciopelo del estuche, los momentos que la existencia me ha cedido, mezclados con guijarros dulces de colores.
Y cada cumpleaños, una nueva muesca hace girar el mundo para entrar a formar parte de su savia y de la mía.

Entonces, le abrazo con el aliento y convierto las sonrisas en el rocío que le regalo. Y se crece con mi presencia, aproximando sus ramas a las ventanas. Especialmente a una, que le tiene reservado el derecho a contemplar los lapsos de nuestros encuentros desde un palco vacío que sus hojas llenan.